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"TRES FALACIAS" DEL ADICTO A LAS CUOTAS SEGÚN LAS FINANZAS
Las personas "adictas" a utilizar las tarjetas de crédito tienen que saber que lo que parece barato -o muy conveniente- a la larga termina saliendo muy caro.

"Tres falacias" del adicto a las cuotas según las finanzas: News
Se plantea que la primera falacia, es que “cuesta lo mismo pagar en efectivo que en seis cuotas sin interés”. Esto no es así, ya que los comercios suelen sumarle un porcentaje al precio final y que el mismo producto puede encontrarse más barato. Si le suma 25% al precio en efectivo, le termina cobrando, a la larga 50% anual de interés.
En suma, conviene evitar las ofertas obvias y caminar y caminar para encontrar mejores precios.
La segunda falacia es que “pagando en 12 cuotas, las últimas 2 te las ahorras por la inflación”. Si se compra un pasaje en 12 cuotas fijas, hay que considerar primero que las mismas tienen interés, algo conocido por la mayoría de los usuarios asiduos de las tarjetas.
En este caso, cabe recordar que el TEA (Tasa Efectiva Anual), no es igual al costo verdadero de la financiación. Para saberlo, hay que verificar el CFT (Costo Financiero Total) y comparar con el índice de inflación estimado para el año.
Adicionalmente, pensar que las dos últimas cuotas quedarán licuadas por la inflación parte del presupuesto de que todos los meses se pagara el resumen completo, algo que no necesariamente es así, ya que muchas veces se termina recurriendo a la financiación interna de cada tarjeta, que tiene un interés, pos devaluación, cada vez más alto.
Una tercera falacia es “si se puede pagar con tarjeta lo hago, sino lo pagaré en efectivo, me da igual”.
En 2001, dos profesores de la escuela de negocios del MIT -Drazen Prelec y Duncan Simester- subastaron entradas para un partido de los Boston Celtics. Como los tiquets estaban agotados, los investigadores buscaban conocer hasta dónde se estirarían los fans que no habían conseguido entrada. Y a una mitad le ofrecieron pagar en efectivo, a la otra le dieron la posibilidad de abonar con tarjeta de crédito. ¿El resultado? Los que podían usar la tarjeta ofertaron casi el doble por cada entrada. Y la conclusión es que si se puede aplazar los pagos –o sea, no sacar dinero en efectivo al momento de la compra- los consumidores están dispuestos a pagar más. Aquí juega claramente algo muy directo, la reducción del dinero en efectivo. Cuando se desacopla el gasto del momento del pago, está sensación de “dolor” se “patea para adelante”.
Conviene, entonces, tener en cuenta estas claras falacias a la hora de tomar la decisión de sacar el plástico de la billetera y gastar dinero que, ni siquiera a futuro, se está seguro de disponer.
"Tres falacias" del adicto a las cuotas según las finanzas: Cita
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